La muerte

La gente camina como si fuera un acertijo con piernas
que arrastra sus zapatos hacia la tumba
tan muertos y tan prófugos de la muerte
madrugan con sus pestañas llenas de llantos añejos
de suspiros fétidos y arrogantes
inquietos y vestidos de un fuerte gris.

La gente anda por las calles
conduciendo sus ataúdes
planeando sus velorios
contrayendo matrimonio con los vivos
vivos casados con gente muerta.

Miro a la muerte
y me parece tan viva
tan querida
aunque no tenga voz
deslumbrante
sencilla
tan atractiva
que hasta me dan ganas de casarme con ella.

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Aléjate de los humanos

Aléjate de los humanos, porque en el momento en que puedan serás su presa, aléjate pronto de los tumultos de gente, de su codicia, de su avaricia, están llenos de envidias y rencores. Aléjate de los humanos para que no seas presa de su odio, de su ira, de su desprecio, aléjate en silencio porque si oyen sobre tu credo, tu sexualidad, si oyen sobre tu origen no tendrán reparo en levantar la mano contra ti y destrozarte hasta los huesos. Aléjate tan pronto puedas, aunque seas mujer, hombre, aunque seas un niño, aléjate porque terminarán odiándote, por tu color, tu tono de voz, por tu origen. ¡Aléjate y sálvate! Aunque tu también seas uno de ellos.

Lo bueno de los años

Lo bueno de los años, de mis años
es sentarme tranquilamente a escudriñar mi mente
mis recuerdos
mientras tomo un vino o un café
a media luz y con música sé
que llegará una que otra media sonrisa
a la comisura izquierda de mi boca
volverán sin duda alguno que otro amago de lágrima que ya no duele
es extraño que los años nos sane las alegrías y las tristezas
no es que el corazón se vuelva duro al contrario
se vuelve suave y flexible
tanto que es capaz de absorber felicidades
y rebotar tristezas.