Humano

Se llora cuando duele, cuando se dejan atrás las circunstancias que te han hecho feliz a lo largo de los minutos incansables que aguantan los pies cada día, ¿alguna vez has contado tus pasos?, yo en una ocasión conté hasta dos mil y ni siquiera había llegado a mi destino, no me imagino la cantidad de pasos que hay que dar para llamarle a eso vida. Se llora cuando duele y con solo el echo de recordarlo, también se llora cuando duele la alegría.

Somos un manojo de células ligadas a miles de emociones y aún así cuando lloramos nos arrinconamos detrás de las puertas para que nadie nos diga; ¡ey!, ¡pareces un verdadero humano!

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Asesinas

Al empinar la noche, en medio del frío intenso, ella yace sentada junto a él, sus lágrimas rebotan sobre las letras de un cuaderno revestido de terciopelo, en medio del salón rechinan un par de botines escarchados que derraman cantos sobre un ataúd viejo y escondido. Las mujeres se enfilan en el pasillo una detrás de otra, bailando sobre sus pies, el frío y la oscuridad les hace rechinar sus dientes y les eriza el cuello. El destello de las luces del comedor silba y empuja las ventanas, afuera se derrumba en trozos esponjados de neblina. Adentro, las señoras de arrugas aplanchadas empacan sus dolores en sonrisas de media cara. Ella maldice a las olas, están muy lejos para escucharlas, pero las piensa asesinas, inquietas y deseosas de sangre. No murió solo eso sí, murió junto a sus mentiras, tantas como mujeres en el pasillo puedas contar.

Perderse

Ahora es cuando los sentidos se agudizan
como cuando un bosque se queda sin luz
sin bombillos y sin alas
ahora es cuando los dioses rezan por ti y por mi
es cuando todo se apaga
y se pierde en el silencio de las voces.