Desprotegidos (una nota crítica)

¿Quiénes son los desprotegidos?, ¿serán los más pobres, los más ricos?, serán los que por casa tienen el cielo abierto o los que tienen cuatro paredes, un techo y un piso. Serán los desprotegidos aquellos que con mucho no logran cobijarse en esas largas noches de insomnio. Será que los desprotegidos son los que hacemos callar con el ademán de llevarse el dedo índice a la boca y torcer los ojos, serán aquellos a los que no dejamos hablar. Quiénes serán los desprotegidos, los que tienen abrigo de cuero o los que su piel es el único abrigo, serán los que por temor nunca dijeron que quisieran ser felices con una persona de su mismo sexo, serán los que decidieron nunca ser madre ni padre, no tener hijos. Será que los desprotegidos son aquellos que tratamos con menosprecio, o los desprotegidos somos nosotros los menospreciadores.

¿Quiénes serán los desprotegidos? los que callan el abuso de un jefe por temor, serán los que son abusados por extraños, o los que en su propia casa tienen congéneres abusivos. ¿Quiénes son los desprotegidos? de seguro sabemos quienes son pues nosotros los creamos, los vemos siempre y los alentamos, sabemos donde están porque todos los días los señalamos. Sabemos quiénes son los desprotegidos, porque invaden nuestra cama y nuestro espejo, porque se sientan a nuestro lado en el autobús. Sabemos quienes son los desprotegidos, ya lo sabemos porque nosotros mismos somos los que les quitamos cobijo.

Lloremos

Lloremos hasta que no nos duela acá en el lado izquierdo
hasta que no se marquen tus dedos en mi brazo
lloremos hasta que se disipe tu olor y mi olor
hasta que se proyecte estática en el televisor
hasta que se acabe la última página del libro
hasta que el dolor nos deje
lloremos con las primeras lluvias
con la cara recostada en la ventanilla del autobús
lloremos a solas en el baño
hasta que pase la lluvia
lloremos sin reparo de llorar
lloremos hasta que esté de vuelta alguna otra razón para dejar de llorar
o hasta que aparezca un nuevo llanto
o la lluvia
hasta que deje de doler acá
en el lado izquierdo

hombre-en-autobus

Tu alma

Tu alma no cabe en mis ojos
ni en mi espalda
no cabe en ningún recodo de mi casa
ni en el patio o las dunas del desierto
no cabe en mi cuerpo
ni en mi sombra
no cabe en el vaso del cual tomo
tu alma no cabe en mi universo
ni en las mentes de los tuyos
tu alma aun no cabe en mi cuerpo
tendremos que esperar
a ver que nos dice el tiempo
o esperar hasta cruzar el desierto.

Vamos despacio

Vamos despacio amor
con los besos
con las pasiones
con las infidelidades
con los zapatos sobre la acera
con las miradas de ternura
con las palancas de ironía
con la amargura del sol
vamos despacio amor
con las llaves
y las cerraduras compartidas
con el baño
con la ropa puesta
con las ganas de amarnos
con las erecciones de las pupilas
y la piel
y el odio
vamos despacio amor
con éstas ganas de amarte
de que nos alcance la vida para las arrugas
con vivir tres décadas más
a tu lado
despacio
disfrutando
ni una
ni dos
vamos despacio.

Manía

Esa cotidiana manía de pedir permiso para sonreír
de no poder ser como uno quiera ser
de pegarle mordiscos a los árboles y hacerlos madera
odio el perfume sintético y el sudor de la frente.

Esa cotidiana manía de levantarse y mirar al piso inclemente
de pedir migajas de pan
odio a esa cotidiana manía de no volver a ser como éramos
de inventarnos nombres y ponernos zapatos distintos.

Odio la madera cortada con enojo
los cuchillos que no tienen compasión de los cuellos que rebanan
ni de las sombras
esa cotidiana manía de mirar el piso inclemente
frío
y sin permiso para sonreír.