Déjame ya

Déjame allá
donde los árboles con fuego tapizan caminos
donde las golondrinas son semáforos inquietos
donde duela menos el tiempo.

Déjame allá
donde encuentre cotidianos que no me invadan
allá donde no existan aceras con recuerdos
ni paisajes con tu sonrisa.

Déjame allá
donde el mundo me olvide
donde los árboles con fuego tapicen caminos
déjame allá
hasta el día en que mi cara no tenga recovecos sin arrugas.

Tu cuerpo

No puedo imaginar lo que sería de mi cuerpo sin el tuyo
quizá me desmorone como el pan en mi mesa
o me difumine como el pensamiento lo hace a la hora de dormir
no puedo imaginar lo que sería de mi cuerpo sin el tuyo
posiblemente trataría de buscarte en miles de onzas de vino y cerveza
en azoteas de edificios viejos
aunque con certeza te buscaría en el rincón de mi habitación
hasta el día en que se disipe tu olor y mi vida

Maldita lectura

Ésta incondicional y maldita lectura, sin compasión le saca orgasmos a mis dedos. Ajena, robada, con letras que aplican espasmos a mis ojos,a mi cuello. Rasguña e incomoda a mi bestial armonía, no se escapa, ni se esfuma, incondicional, desenfrenada.
Maldita lectura que no sale de mi piel y de mis ojos.
 

Morí

Morí sin espantos, sin dioses, contenido al suelo
cubierto de tintineantes destellos de luciérnagas de alas adormecidas
envuelto en flores, risas y café.

Morí sin anteojos, ni espejo
sin asperezas en las uñas ni en los labios
ni colchones en celo
morí cuatro veces
y eso lo entiendo