Valles

Los valles van y vienen repletos de lluvias y bosques de aluminio
van y vienen con sus habitantes de aliento fétido
arrogantes
poco serenos.
Los habitantes van y vienen
se humedecen
tanto que sus corazones son de moho
y sus pieles se despedazan
con el simple hecho de abrazar.

Ataúdes

Existen ataúdes bellos
casi una obra de arte
existen los que llevan corbata
los que trabajan de noche
aquellos que madrugan
los que amasan el pan y lo comen.

Existen ataúdes con piel pequeña
piernas de roble
frente de cedro
existen los que llevan corbata y les asfixia
y que murieren con el ceño fruncido,

Existen ataúdes con sexo
sin sexo
con ovarios
sin ellos
con olor a vivo y a muerto.

Ataúdes que nacieron ayer
y hoy se ven al espejo
y se agitan
y vuelven
y mueren

Existen  ataúdes bellos
que caminan por las calles
cabizbajos
serenos
con bolsillos llenos de vida
sin saberlo

Simulacro

Es una gran coincidencia
que esperáramos hasta el último minuto para hablarnos
que nos pensáramos tan incesantemente
aún sin conocernos
sin sentirnos y sin amarnos

Es una gran coincidencia
que los bosques nos hayan llamado
que ni el hedor de otro cuerpo
nos haya desvirtuado

Es una gran coincidencia
que sin conocernos
y sin amarnos
desde el primer beso supimos
que tampoco era un simulacro

Mi mesa

En mi mesa
hay unas migajas de galleta remolcadas por hormigas
un cuchillo oxidado
con indicios de algún queso degollado por el cuello
un lápiz blanco con el borrador mordido
y una punta de grafito que agoniza
una taza negra
fría
con trazas de café y azúcar
una cuchara con reflejos deformados
dos monedas de cien y de cincuenta
un billete rojo
como de mentiras
otro lápiz
menos triste que el primero
siete libros que se rehúsan a contar sus historias
y tres papeles arrugados con fuerza
implorando piedad.