Digo (Jorge Debravo) – poeta costarricense

El hombre no ha nacido
para tener las manos
amarradas al poste de los rezos.

Dios no quiere rodillas humilladas en los templos,
sino piernas de fuego galopando,
manos acariciando las entrañas del hierro,
mentes pariendo brasas,
labios haciendo besos.

Digo que yo trabajo,
vivo, pienso,
y que esto que yo hago es un buen rezo,
que a Dios le gusta mucho y respondo por ello.

Jorge Debravo

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Colección

He coleccionado
carreteras con escalones viejos
anteojos verdes sin aumento
pestañas desplomadas desde el cielo
agonías de bolsillo
abanicos encendidos
asientos con alas
y hasta billeteras viejas
pupilas en forma de nube
escondites viejos
voces azules
y letreros que rezan
agujeros necios
caminos que tocan guitarras
espasmos nocturnos
luciérnagas que no vuelan
mentiras con hipo
y verdades hipertensas.

Cuando escribo

Cuando escribo
lo hago mirando el contorno ondulante de las montañas
esos cerros a veces lloran
en ocasiones se desbordan
y llegan hasta aquí.

Cuando escribo no dejo de pensar
en un piano tocado con furia
siempre recuerdo
lo que han llorado las puertas
las sillas y el baño.

Cuando escribo y no es de día
recuerdo el contorno de las montañas
tu olor que ya se ha ido
cuando escribo
te recuerdo a ti.

Mis actos

Voy a pecar de necio y pretender ser como aquel sabio al que todos escuchan
voy a imaginar que llevo ya algunos años de vida
y que la vida me dio un cuaderno grande para escribir
tachar
borrar sin pena
y pasar páginas sin enojo ni dolor.

Voy a pretender generar angustia
felicidad y esperanza con mis palabras
aunque también quizá genere odio.

Voy a producir frases
que nazcan no en la comisura de mi boca
sino en el primer impulso del corazón custodiado por la mente.

Voy a pecar de sabio
de pretender saber lo que es ser consecuente
pecaré de ser la estatua más firme y erguida
voy a pretender ser consecuente con mis actos
con mi mente
con mi cuerpo
y con mi boca
consecuente con el habla y el amor
con la sonrisa que se pasea junto a la tristeza.

Voy a pecar de necio y de sabio
de multiplicar los años
de imaginar arrugas
voy a pecar de necio
y de ser consecuente
con mi pensamiento y mis actos.

Éstas manos mías

Éstas manos mías
que quieren ser necias
arrogantes
desnudas siempre
que dibujan
que comen rápido sin sosiego
que acarician cerrojos
levantan sillas
y arropan sombreros

Éstas manos mías
que señalan besos
cierran cortinas
duermen sobre mi
o sobre tu pecho.

Éstas manos mías
que quiero
con las que escribo
con las que lloro
con las que muero.