Juan

Juan se levanta con el amanecer, mientras su ventana duerme sostenida por un cerrojo herrumbrado, ese que por venganza y por sus años recoge pedacitos de muchas carnes. Somnoliento y con un ojo entrecerrado, amanece por entre las rendijas de la pared, las que enojadas le acribillan y bailan suspendidas en toda su habitación. Aún lloran las quemaduras de su espalda. Con su ojo sentenciado a un guiño eterno, prepara un café, desmorona pensamientos sobre la mesa, mientras mira puntos como estrellas dibujados en el piso. Le invade el pensamiento de despertar a sus ventanas con gritos de furia, pero una taza de café ata sus manos y lo ciegan las luces que inquietas tocan su espalda, su café y su mesa mueren.

Se imprime una imagen en la habitación, que religiosamente se repite día con día, desde el momento en que sus manos adoloridas perdieron la batalla ante el cerrojo cruel de sus ventanas.

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Mis dedos se enmudecen
revisan que las paredes lloren y se abracen
que se pierdan con la luna
esa infantil sensación de estar desnudo
mientras los árboles piden tregua, amor y misericordia
yo también,
sólo quiero ser un niño, de 9 sí
de esos quiero ser.

Capricho de Junio

Junio es caprichoso conmigo
anda de rama en rama
peleando siempre con los árboles
a veces hasta me truena los dedos para hacerme despertar
me dice que ya es tiempo
y el tiempo no es ya
ni mañana,
me pide que me enamore y no quiero
que rece y no puedo
que rasure mis ojos
que duerma
me pide que vuelva
que espere
lo intento

El amor y los libros

El amor es como un buen libro
te emociona el alma antes de comprarlo
lo miras y el título te dice algo pero no todo
quieres llegar rápido a tu casa para devorar sus páginas
es como un buen libro que te hace reír
te hace llorar
te deja pensando en el personaje principal
aunque terminas enamorándote de los secundarios
las primeras páginas construyen su historia
las segundas te recuerdan a las primeras
y las últimas quizá…..
solo quizá
te predicen el desenlace

Caminas con el libro y con el amor bajo el brazo
lo llevas a la escuela
al trabajo
te sigue hasta el baño
te sirve de almohada
te morirías si lo dejas perdido en el autobús
ya no huele a libro nuevo
huele a ti
el amor es como un buen libro
puede que llores o que sonrías con su final
pero una vez que lo has cerrado
no será lo mismo
leerlo y amarlo una segunda vez.

Lo que no soy

No soy
como aquellos que coleccionan amores y luchas
ni logro parir versos con filo,
no soy de los que colocan adornos a sus hombros
ni cojeo de un pie,
tampoco lleno mi taza de café hasta el borde.

No soy como una naranja
ni media,
ni un actor con espuma en sus músculos,
no soy un don Juan de quijada ancha
ni un mueble,
tampoco un cajón en olvido.

No soy un pez de adorno en una pecera
ni un acordeón con diarrea,
no soy un simple nombre de seis letras
ni un licor mañanero
no soy desgracias ni dichas juntas.

No soy un lápiz sin punta
ni un espejo adolorido,
no soy un cerebro con ventanas
ni anteojos,
tampoco soy adicto al café.

No soy  lo que ni siquiera recuerdo
y lo cierto es
que ni siquiera recuerdo haber nacido.

Amanecer de medianoche

Dormí ésta larga tarde y amanecí a media noche
no despierto por el canto de los gallos
ni por el bullicio de los autos que se aplica todos los días frente a mi casa
despierto por el baile que apenas comienza en el bar La Caribeña.

Mi estómago me recuerda que ya son seis horas sin migajas
y mi piel se eriza contra el frío de la madrugada;
en silencio preparo algo de comer

y soy interrumpido por la estrepitosa carrera de una cucaracha que clama por su vida,
casi pude oír sus súplicas y su llanto,
la mejor carrera de todas por cierto,
Mi cuerpo no se inmutó ante tal evento,
permaneció allí de pie, con la mente en blanco.

¿Quién soy yo para dar muerte a una cucaracha?
ya no veo rastro de su presencia.

Lentamente me asomo por la ventana y observo la quietud del cielo
abro mi puerta y me dejo respirar por el mundo
me abofetea el viento
ese que contento juega a mover las ramas de los pocos árboles somnolientos
puedo ver inquietos insectos jugando a las escondidas en los oscuros rincones de la ciudad.

Amanezco a medianoche,
y mi cuerpo me pide a gritos el desayuno
pero mi mente piensa en encontrar a aquel pequeño intruso en mi casa
acoplarse a un amanecer en la oscuridad
asimilar el nacimiento de un cereal en mi plato
creo que lo mío es volver a mi cama
y sumarme más vida
para cuando aparezca el sol.

Julio de 2011