Orgullo

Le visitó sin aviso
así como llega un virus al cuerpo
carcomiendo su mente
transformando su aroma                
en un fétido e insaciable olor
que le hace incapaz
de sentir

Se pasea por las calles nauseabundas
y se mezcla con el hedor
de la lujuria con que se topa
ella la lujuria
le pertenece ahora.

Asienta con la cabeza
a cada propuesta
y divaga con su cuerpo
por las habitaciones
de los hoteles
dibujando así
su maltrecha alma sin cura.

Alfileres

La ventana se estremece y rebana oídos,
hay un llanto de niño
que no oigo.

Los alfileres
hacen cosquillas
                     y la puerta
la puerta enmudece
ante los que la observan.

Dos noches azules
y una cama que no duerme,
sigo sin oír el llanto
de mi niño
                     del tuyo.

Te confundes
con esa ventana
               con la noche
con las cosquillas
que provocan tus alfileres
en mi cuerpo.

Soledades (por Mario Benedetti)

Ellos tienen razón
esa felicidad
al menos con mayúscula
                                  no existe
ah pero si existiera con minúscula
sería semejante a nuestra breve
                                             presoledad
después de la alegría viene la soledad
después de la plenitud viene la soledad
después del amor viene la soledad
ya sé que es una pobre deformación
pero lo cierto es que en ese durable minuto
uno se siente
                  solo en el mundo
sin asideros
sin pretextos
sin abrazos
sin rencores
sin las cosas que unen o separan
y en esa sola manera de estar solo
ni siquiera uno se apiada de uno mismo
los datos objetivos son como sigue
hay diez centímetros de silencio
         entre tus manos y mis manos
una frontera de palabras no dichas
         entre tus labios y mis labios
y algo que brilla así de triste
         entre tus ojos y mis ojos
claro que la soledad no viene sola
si se mira por sobre el hombro mustio
de nuestras soledades
se verá un largo y compacto imposible
un sencillo respeto por terceros o cuartos
ese percance de ser buena gente
después de la alegría
después de la plenitud
después del amor
                        viene la soledad
conforme
               pero
qué vendrá después
de la soledad
a veces no me siento
                             tan solo
si imagino
mejor dicho si sé
que más allá de mi soledad
                                      y de la tuya
otra vez estás vos
aunque sea preguntándote a solas
qué vendrá después
                            de la soledad.

Guitarras

Y si ver llover guitarras
                          enamora
y es pecado,
yo quiero melodías
que me condenen
y me lleven al infierno.

Sí ver llover lienzos
                         enamora
yo quiero unos cuantos
para desnudar mis trazos.

Si ver llover luz
                        enamora
que se derritan mis ojos
con el sol
                       y enamoren
con mi melodía
mis lienzos
                      y guitarras.
                         
              

Alma inquieta

Duele el alma
                               inquieta
retratada con un pincel enmohecido.

Duele con mis sueños
                               atormenta
mira y bendice al cielo.
                                       
Se queda quieta y arrogante
                              grita
mientras se ríe de mi.

Duele el alma
                              plácida
como un perfume
y un adiós tempestivo.

Yace quieta
                             infame
palidece su pecho
                             muerde
y le saca verdades.

               

Sin letras pero quiere volar

Una poesía muda,
versos maravillosos
que te hacen sentir
                     vive.

Poesía sin versos
sin letras,
destruye el alma
                    camina

Una poesía
sin lápiz
ni papel
                   etérea
es una casa sin puerta
 y un abismo sin fondo.

Sin alas
como un matorral sin frutos,
tan sola
como una carta olvidada
en un buzón viejo
                  malherido.

Sin letras
ni edificios,
ni pizarras que roer
ni espantos que amar.

Sin oficinas malolientes
pero quiere volar
                  triste
y aun así
quiere volar
como mis manos
mis pies
y mi alma han querido.

Súbita caricia

Acaricio una superficie gris,
y miro una pared sin cuadros,
mientras el cielo se empapa
de nubes con amoniaco.

Escucho una melodía
con un piano que me detiene,
suspende mis pensamientos
y me hace olvidar quien soy.

Acaricio una superficie gris
empapada con amoniaco,
mientras mis manos se suspenden
y me preguntan quién soy.