Sueños de niña

Ella es apenas una niña,

foto
Foto: Rónald Gamboa V.

toma sus libros
de química y física
y hace una casita
para sus muñecas.
       
Él es un hombre

Ella es
apenas una niña,
viaja en el tren
y deja que sus sueños
construyan un castillo
el más alto de todos.

Él es un hombre.

Ella
es apenas una niña
que hace casitas a sus muñecas
con sus libros
de física
y química.

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Yo podría

Podría dejar
que mis sueños abusen de mi esta noche
que los relámpagos acaricien a mis muslos
a mis fetiches y a mis dioses.

Podría dejar
que se derramen pesadillas en mi almohada
tapar mis ojos
y que me invadan mordiscos de tres bocas en la espalda.
Podría ser eso y mil cosas más.

Podría tener una noche con olores distintos
hasta siete noches seguidas
podría sentir orgasmos
con macabra lujuria.

Podría
solo podría
pues me conformo
con repetir
mil sueños
mil veces
mil noches
lo que podría ser
sólo junto a ti.

Desde los afectos (Mario Benedetti)

¿ Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo ?
Que uno sólo tiene que buscarlo y dárselo,
Que nadie establece normas salvo la vida,
Que la vida sin ciertas normas pierde forma,
Que la forma no se pierde con abrirnos,
Que abrirnos no es amar indiscriminadamente,
Que no está prohibido amar,
Que también se puede odiar,
Que el odio y el amor son afectos
Que la agresión porque sí hiere mucho,
Que las heridas se cierran,
Que las puertas no deben cerrarse,
Que la mayor puerta es el afecto,
Que los afectos nos definen,
Que definirse no es remar contra la corriente,
Que no cuanto más fuerte se hace el trazo más se dibuja,
Que buscar un equilibrio no implica ser tibio,
Que negar palabras implica abrir distancias,
Que encontrarse es muy hermoso,
Que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida,
Que la vida parte del sexo,
Que el “por qué” de los niños tiene un porque,
Que querer saber de alguien no es sólo curiosidad,
Que querer saber todo de todos es curiosidad malsana,
Que nunca está de más agradecer,
Que la autodeterminación no es hacer las cosas solo,
Que nadie quiere estar solo,
Que para no estar solo hay que dar,
Que para dar debimos recibir antes,
Que para que nos den hay que saber también cómo pedir,
Que saber pedir no es regalarse,
Que regalarse es, en definitiva, no quererse,
Que para que nos quieran debemos demostrar qué somos,
Que para que alguien “sea” hay que ayudarlo,
Que ayudar es poder alentar y apoyar,
Que adular no es ayudar,
Que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara,
Que las cosas cara a cara son honestas,
Que nadie es honesto porque no roba,
Que el que roba no es ladrón por placer,
Que cuando no hay placer en las cosas no se está viviendo,
Que para sentir la vida no hay que olvidarse que existe la muerte,
Que se puede estar muerto en vida,
Que se siente con el cuerpo y la mente,
Que con los oídos se escucha,
Que cuesta ser sensible y no herirse,
Que herirse no es desangrarse,
Que para no ser heridos levantamos muros,
Que quien siembra muros no recoge nada,
Que casi todos somos albañiles de muros,
Que sería mejor construir puentes,
Que sobre ellos se va a la otra orilla y también se vuelve,
Que volver no implica retroceder,
Que retroceder también puede ser avanzar,
Que no por mucho avanzar se amanece más cerca del sol,
¿ Cómo hacerte saber que nadie establece normas salvo la vida ?

Bienvenida

Bienvenido al mundo niño,
en tus primeros años
te amamantarán de caricias y besos
te vestirán con las mejores ropas
y perdonarán los errores que cometas.

Bienvenida a este mundo niña
ese que te ve con inocencia
y que en tus primeros años
peina tus largos cabellos

y te viste de rosa.

Bienvenido al mundo niño,
ese mundo en donde más adelante
las caricias serán prohibidas para ti
igual que el afecto y el cariño
ese mundo en donde tus errores
serán restregados en tus genitales
con la amargura
con que se fuma un cigarrillo
mientras se defeca.

Bienvenida al mundo niña
a tus once años se marchará la inocencia
los hombres y mujeres
comerán vorazmente de tus manjares apenas crezcan
con la lujuria con la que un perro copula en las calles.

Bienvenidos al mundo
a este infierno
en donde copularon tus padres
y yo
y todos.

Sombrillas de colores

Amo las sombrillas de colores,
te cubren
de docenas de grises.

Amo las sombrillas de colores,
tanto como a ti.

Amo llorar
para sentirme vivo,
para aterrizar en tus labios,
en tus brazos adoloridos y cansados
de sostener una fotografía con lágrimas.

Amo reír
bajo sombrillas de colores,
y esperar
tu susurro al oído,
mientras caminamos por la avenidas
empapadas
de lluvias
y heridas de otros.

La escalera

Al ser las seis de la tarde comienza su ritual, se oye una melodía de notas ligeras e inconfundibles, mientras siento su ir y venir en mi techo y parece que está alegre.

Después de una hora más viejo sus melodías siguen azotando mi cabeza, sus tacones suenan un piso más arriba como marcando su presencia, dibujando estrellas en el cielo y bailando.

A esta hora su maquillaje y su cabello bajan las escaleras, su perfume rodea el edificio como si fuese una ráfaga de viento que lo quiere tumbar.

Pasa el tiempo y en la madrugada fría suben la escalera unos tacones con ritmo de alcohol y juerga, no van solos, bailan junto con otros pasos y otra voz. Se invade mi techo de susurro, gemidos y caricias y que culminarán hasta que sol abrace sus ventanas y la mías.