Agonías

Hay simples pupilas que lloran
y alfileres que descansan en la punta de tu lengua
hay docenas de narices que se resbalan en tu cuello
mientras diez dedos saborean tus mejillas
hay simples besos que se tallan en tu frente
y partes del cuerpo que apenas puedo mencionar
hay luto por la muerte de un gemido
y agonías que se oyen en tu cuarto
cada vez que intentas esconder tus arrugas.

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No me culpes

 

No me culpes si amanezco con impulso de amarte,
pasa que anoche nacieron nuevas canas
y el espejo se ha burlado de mi por la mañana
el mejor reloj es el espejo sabes.
No me culpes por querer ducharme contigo
para ver nacer de ti la mejor de tus caricias
la física cuenta los días
y yo mido el brillo de tus ojos.
No me culpes por llorar el tiempo
desearía no tener muñecas para que no me persigan las horas
no soy ángel, ni demonio, apenas y soy diestro,
no me culpes de que amanezca con el mayor impulso de amarte. 

Desvelo

Las marionetas mueren solas,
junto al descanso de las muñecas del titiritero,
los altares descansan sus rodillas,
malditos sueños de harapos que te desvelan.

Las golondrinas paren murciélagos
y los sumergen en las llagas de tu boca,
murmuran cerca de mi espalda
y se desvisten mientras cierro mis ojos con fuerza.
Los doce meses parecen uno,
cuando se derraman lágrimas ante las ocho campanadas,
el aliento a rabia me desvela de nuevo,
mientras duermes junto a las mil erecciones que provocas.