Arrogancia

La arrogancia
se viste con una sonrisa pétrea
un vestido púrpura
enciende un cigarrillo
y se pone a pensar en lo hermoso de su cabello
cierra los ojos
y menciona su nombre mientras duerme
da vueltas al teclado del teléfono
y advierte al que le mira con envidia

La arrogancia
registra su nombre y apellido
se acurruca de espaldas hacia ti
respira tu mismo aire
y te asfixia el cuello
es del color de tus ojos
y abre la puerta de las habitaciones ajenas.

La arrogancia ve de reojo
y se refleja cruel en este vino que bebo
llega hasta el fondo en un solo trago
profundo y seco
sabe a letras escritas con grafito
y desgarra cada trozo de papel
la arrogancia está junto a ti
te recomiendo
cierra tus ojos para olvidar
y finge estar dormido por siempre.

Besos de cartón

Un cuerpo de cartón,
vestido con ropas de plástico y zapatos de cuero,
palabras de cenizas y miradas de vapores humeantes,
que reciclan frases impresas en tus mejillas.

Un cuerpo de cartón,
que odia al agua y al fuego,
que respira llantos de árboles caídos
y destila lujuria en sus zapatos.

Besos de cartón reutilizables,
que se amontonan en la esquina
y se dejan ver
y se matan.

Besos de cartón con aliento de plástico
¿Cuánto dices que cuestan?

Despedida

No me gustan las despedidas
y lo sabes,
nunca te he dicho hola,
ni adiós,
no te he dado
ni los buenos días,
ni las buenas noches.

No me gustan las despedidas,
pero hoy he decidido
decirte adiós,
alejarme lo más que pueda de ti,
y dejar atrás
tus consejos vanos de una vez por todas.

No me gustan las despedidas,
y lo sabes,
pues me conoces tan bien
como yo a mí mismo,
pero debo dejar de verte
para siempre.

Y no me duele la despedida sabes,
porque no extrañaré para nada
esas mañanas
en las que me atacas sin compasión,
con esa cara que da odio,
ni mucho menos
extrañaré las noches
en las que religiosamente me juzgas hasta desatar mi ira,
esa que me lleva al desvelo en mi cama.

Lo siento,
no hay más,
es definitivo,
aunque llores,
aunque rías,
aunque te asomes,
aunque te parezcas a mi,
aunque tengas un amago de sonrisa,
aunque ocupes de mi para vivir,
debo decirte adiós,
has cambiado,
ya no eres la misma persona
con la que me topaba de niño,
con sonrisa perenne
y pecas inquietas en la cara.

En definitiva
debo alejarme de ti,
te encontraré de vez en cuando
lo sé,
pero a tientas,
peinare mi cabello por las mañanas,
y recordaré mis primeras arrugas,
juzgaré por su cara a la gente
y no por si la combinación de su ropa fue la perfecta,
ya no te pediré más ese consejo,
de todos modos
siempre fuiste solo un espejo
en el cual me reflejaba
cada mañana