Oscura perdición

Ellos tiran de mis brazos
se pelean migajas de mi cuerpo
de mi mente,
descuartizan mis entrañas
y cuando se rindan
           mi cuerpo yacerá en el suelo.

Estrepitoso llanto de antiguos caballeros andantes
vencidos en batalla
atravesados por la espada del odio
y de esperanzas vanas
un baile de cruces en rojo que les recuerda su muerte.

Funestos humores que exudan del suelo
que recorren trozos de carnes adheridas a las raíces de aquellos árboles viejos,
malheridos también.

Oscuro camino de mi mente
siniestro destino que atrapa mis pasos
y que me mantiene unido a las rocas mohosas y malolientes
crudo odio de los hombres con ojos entrecerrados y el ceño fruncido.

Lúgubre noche
con hombrecillos que juegan a despedazar mi alma
que danzan alrededor de mi cama
y  sonríen
ante mi posible perdición.

Sumergido

Últimamente me he visto atrapado en la cotidaneidad de la vida, pero de la vida del ser humano, de la rutina, esa que llevamos también a la cama y que se hace nuestra amante, la que es tan nuestra como ese lunar que tenemos desde chiquillos.
En los últimos días, salgo corriendo como siempre  de mi casa, y me retraso si es que las llaves no están en el lugar de siempre, y la tripa se retuerce porque el bolsillo siente que de nuevo, tendré que pagar un taxi, y en los siguientes metros hacia la esquina rezo porque no haya pasado el autobús, pero me olvido del hambre de muchos y de la salud que otros no tienen.
Últimamente me he visto sumergido entre el humo de los carros, las onzas de colonias baratas impregnadas en las ropas de muchos, y del radio del autobús que retumba con “humoristas”, aquellos  que repasan sus groserías con la almohada, y que son “famosos”.
Últimamente al ver su cara, un manojo de sentimientos se enmarañan en mi mente, y no sé si es amor u odio y vuelve a doler el estómago.
Embebido en un mundo que sucumbe ante soles mañaneros y aguaceros torrenciales en sus tardes, olor a ropa apenas a medio secar y calcetines teñidos por los zapatos nuevos.
Sumergido en lo cotidiano, levantando la mirada hacia las montañas del sur o hacia los volcanes del norte, buscando que me atrape la naturaleza.
Hoy prefiero caminar por un césped que por la acera cruda y retorcida.
Los domingos por la noche oigo al lunes cabalgando, gritándome al oído, y con certeza el pobre de mi despertador será ignorado una vez más, como dice Neruda, el lunes me verá llegar con mi cara de cárcel.
Solo espero encontrarme con algunos charcos esta tarde y no hundirme entre los pasos de las gentes, recordar  donde coloqué mis llaves y que mi despertador sea más gentil conmigo mañana, pero no hundirme, no.

Ausencia

Tu ausencia rebota en cada esquina de mi cuarto
y el incienso no disimula tu olor en el aire
tu almohada me recuerda tu existencia
que no se escape tu sonrisa de mi mente

En las tardes de lluvia y relámpagos
me detengo y me pregunto
¿Dónde estará tu refugio?
el que antes te construí  bajo mis alas

Tu ausencia rebota en mis sienes
y se quiere escapar cada vez que abro mi puerta
lucho contra la  luz que entra por mi ventana
queriendo  añejarte en recuerdos

Las tardes de lluvia y un café me acompañan
e inconscientemente tu taza está servida
humeante y serena
esperando que tomes un sorbo de ella.

Volátil

Acércate a mi oído, muerde
respira un poco de mi cuerpo
esculpe con tus besos en mi espalda
rasga y desnuda tus deseos
Doblega tus labios ante mí
con caricias inesperadas
que se cuele tu espíritu en mi cuerpo
respira y sucumbe

Pupilas dilatadas
y mi alma a mil pies de altura
sopor ajeno que ya es mío
que ya es tuyo

Acerco  mi oído
para que el canto de tu corazón no se aleje
y muerdo y retuerzo
que mi cuerpo se vuelva volátil

Te marchas

Recuento las alegrías 
y parecen escazas
                  por tu ausencia
no imaginaba que el fin
llegaba sin avisar
las señales fueron escasas en el camino.

Te vi cruzar una transitada calle

hiciste que Junio fuera el mejor mes del año
y tu sonrisa decoraba
cada esquina de la ciudad
                 te cuidé y amé con mi alma
hasta el día de hoy.
Cuatro de aquellos Junios pasaron
y así como vino sin avisar,
así se marchó
                         trato de entender 
de buscar la respuesta entre las nubes
cuando lo único que queda es
reciclar mi alma y mi corazón