Momento infinito

Hoy me topo con almas penitentes,
personas constantes en tu vida,
sombras de árboles que detienen tu paso
y te regalan un suspiro ante este mundo.

Colocas tu mano sobre la mia
y recorres como la suave brisa mi espalda,
me detengo y miro tus ojos
y se reflejan los árboles alegres en ellos.

Sucumbe mi alma ante tu fresca sonrisa
y bailan mis sentidos entre lo que salpica la lluvia,
los cúmulos de nubes invaden mis sienes
y se va desvaneciendo la tarde en tus ojos de nuevo.

La temperatura es ideal ahora,
para que las almas salgan a pasear dando suspiros,
vacilas en agarrarme de la mano y te tomo del brazo,
ahora mas que nunca,
deseo un momento infinito.

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Que te juzgue el viento

Una gota de agua,
resbala hacia el centro del planeta
constante gota que cae en mi cabeza
formando cúmulos de sal en mis pensamientos
Un viejo árbol,
y sus hojas que caen desde una altura infinita
mentes que gritan cuando hay que llorar
descansas en el piso y das un suspiro tras otro.
Un suspiro constante como tu crítica,
viril y fémina a la vez
efeméride de tu belleza interna que se desvanece 
como esa gota de agua puesta al sol
Y a ti hoja buena
que no te arrastren, ni una falda,
ni las barbas viejas,
que no te traten de mala manera
Mi bolsillo rebosa en hojas secas,
tanto como arena y mareas hay en la Tierra.
Hoja marchita déjate llevar por el viento
él sabrá hacia donde viajarán tus pensamientos
si al riachuelo para que los deshaga la humedad,
o hacia la hojarasca para que los coman hongos e insectos
Pobre de ti hoja marchita,
que bueno que te juzgue mi padre el viento
aquel que me enseño todo aquello,
lo justo y lo bueno.
Mi bolsillo rebosa en pensamientos,
tanto como hojas secas y suspiros lleva el viento.

Tiempo

Hoy me encuentro a la orilla del río
cantando al viento la dulzura de tu sonrisa
revisando cada escondite de tus sentimientos
inminente tu voz, calando en mis adentros.
Hoy he tomado la mañana por sorpresa
he mirado más allá de las tormentas
mientras el reloj devora mi tiempo
en mente tu piel, tus manos, tu cuerpo.
Y en la noche los gemidos del viento me hacen recordar
los momentos en que las estrellas nos vieron
danzar luminosos, hasta el retorno del alba
arrasando con las sombras, devolviendo tu mirada.

Escrito el 25 de Agosto de 2010, en el chat de http://www.radiomalpais.com, junto con Noilyn Vargas, en un momento de inspiración mutua….

Pregonero

Corre la voz
es una esperanza para el pequeño pueblo
para los afligidos que aun duermen con sus zapatos puestos
esperando la huida y  la oportunidad de vivir.
Grítalo a viva voz, es tu momento
no de figurar
sino de hacer feliz al que no lo es
de sacar el alma en una asta de bandera blanca.
No del blanco teñido de negro
sino el blanco puro, casi transparente
como la sonrisa de un niño descalzo
tan pobre que vive feliz desconociendo lo que el dinero da.
Corre la voz
y grita sobre la esperanza que tu cultivaste
que ha resistido a tormentas, al sol despiadado
entre humo, ruido, y sin refugio.
Corre la voz
que sea como el aullador
que sea como el llanto de una madre desconsolada
pero que llene de felicidad.
Buena nueva de nuevo
pero no de navidad, de real esperanza
dilo de una vez
que te va a ganar el alba. 
Anda grítalo a viva voz
que no se seque tu garganta 
y que el murmullo de la lluvia
no opaque tu canto.

Andando

Tus ojos
dos doncellas que me abren paso
que me dan la clave a esa combinación secreta

Admirar tus pensamientos y secretos
que sólo el viento conocía,
somos uno al final de la vereda
izquierda y derecha.

Camino a paso lento
para disfrutar de esta imagen,
la de un arco iris saltando sobre tus hombros
y la del polvo en nuestros zapatos.

Tus pies
acarician ahora el agua
que cruza la vereda
y le da un respiro al alma.

Luego
con el alma menos agrietada
volveremos a usar nuestro calzado
para continuar andando.

Estrellas

Hoy se me eriza la piel
al recordar los saltos que dimos
sobre el campo lleno de flores
y aromas interminables

Recuerdo  de estructuras etéreas
entretejidas entre nuestras bocas
mis besos encarcanados en tu espalda
y una caricia que invitaba a la lujuria

La mañana se detuvo a observarnos
asomando su mirada curiosa entre las hendijas de la cabaña
queriendo tocar a la puerta con furia, malhumorada
pues ni siquiera nos percatamos de su presencia.

Y entre la estela de la tarde
y el recocijo de los grillos en la noche,
sucumbió el día entero entre tus brazos
las estrellas nos invitaron a verles

En una noche con el olor a fresco
nuestros cuerpos respiraron y admiraron al cielo
en silencio, tratando de cobijar los segundos
tatuando un suspiro eterno en las estrellas.