Mi madre

Te asomas
con la calidez de un rayo de sol por la ventana
pintas la mañana con bellas frases
y aplicas pinceladas de sonrisas y cantos

Te confundes dulcemente con el trinar de las aves
e inclinas tu cuerpo para oler las flores
tu reverencia imprime más color a tu alma
resguardas de la lluvia aquellas plantas desprotegidas
y lloras la muerte de sus ramas arrasadas por un grillo

Le aplicas amor y chineos
a ese rincón verde y de colores
y me recuerdas el amor con que me criaste

Me asomo por tu puerta
y tu sonrisa, tu canto y tu calidez me dan la bienvenida
el olor de las flores y la frescura de las hojas de tus plantas
se confunden en un abrazo que deseo sea eterno

Tu barco

Me adviertes
para no caer en la trampa de los ajenos
flotando en el campo
entre luciérnagas y  vuelos nupciales

Con furia
saltas las páginas de tu libro
y arrancas la vidas de sus actores
docenas de ellos

Tomas tu barco
que navega por las noches desiertas
pero sinceras
y navegas hasta el filo de la luna

Deja la furia en las páginas de tu libro
quizá algun capital tome tu barco
en alguna banca desocupada del parque
en tu ciudad.

Maquillaje

Tu noche rebolotea
con agridulce olor
y el rancio hedor del alba
se queda en tu estela compartida

Un peñazco de lujurias
y furiosas damicelas danzantes
recorren el brazo de desconocidos
haciendo hervir su sangre y su sudor

Y al final de tus madrugadas
tirirante de hastíos
te quitas tu maquillaje
mientras cuentas tu paga en miles

Tu perfume disfraza
lo que un traje blanco
disfraza el pedestal del “puro”.
el engaño es el mismo.

A un desamor

Que bueno respirar
sin que te cruces en mi camino
soy feliz ahora sabiendo que las cadenas
que me ataban a ti
están rotas

Me levanto
y respiro la fetidez de tu nombre ausente
me alegra el nuevo día
que viviré

Hoy camino feliz por la calle
con una sonrisa en mi rostro
y un  nuevo corazón
más maduro
a prueba de gentes como tu

Dedico un verso a la vida que merezco
y regalo los tuyos
a los que por mezquindad son sordos

Y sonrío

Universo

Caminé por la empinada montaña
con mis manos bañadas en sudor
y con el aliento entrecortado
miré tu andar al otro lado del pueblo 
y reconociste mi sonrisa desde lejos
el tiempo se detuvo y pude contar mis pasos hacia ti
sin dejar de admirar tu rostro y tu sonrisa

En la eternidad de este momento 
nuestras historias recorrieron mi mente
y en el encuentro 
nos dejamos llevar por la suave brisa 
y la llovizna en el rostro
nada más importó en el universo 
en ese momento